Luzy

Yo no creía en fantasmas. Por un tiempo cuando era más pequeño me asustaba de cualeuier sombra o movimiento que percibiera con el rabo del ojo pero luego aprendí que los fantasmas no existen. Pero eso cambió hace un tiempo atrás cuando nestaba solo en casa y de momento se apagó la luz de la sala. Yo creí que había sido un apagón así que esperé a que volviera. Pero como tardó, decidí caminar afuera y ahí me percato de algo, el switch estaba bajado. Aquelló no fue un apagón, el switch estaba bajado. ¿Pero como pudo ser eso si yo estaba solo? 


Subí nuevamente el switch y se prendió la luz. Me puse a leer cuando de momento volvió a apagarse la luz. Que una cosa paase una vez es una rareza pero que pase dos veces ya pone a uno a pensar. Fui nuevamente al switch y cuando miré se me erizaron los pelos del brazo, el cuello y la espalda. El switch estaba bajado. 


Miré a todos lados pero yo estaba solo. Mi esposa estba de compras con mi hija así que aquel switch no lo pudo haber bajado alguien. Me puse a trastear el switch subiendolo y bajándolo a ver si estaba "escocota'o". Algunos switch de luz se ponen flojos con el uso y se caen solos. Pero el switch hacía "click" cada vez que lo movía así que no estaba escocota'o. 


Ya aquello me estaba poniendo nervioso así que Me fui a la cocina y llené un vaso de agua. Mientras me lo tomaba, la luz de la cocina se apagó también. Casi me ahogo. Ahora el corazón me dió un salto y caminé al swith para prenderlo. La mano me estaba temblando. Derramé un poco de agua en el piso. Subí el switch y me tome el restante del agua de un solo trago mientra miraba fijamente el switch a ver si se apagaba solo pero estuvo todo el tiempo prendido mientra me tomé el agua.  


En eso escucho el carro de mi esposa entrando a la marquesina. Salí caminando fuera y ella se bajó con mi hija. 


—¿Estás bien? — Me preguntó mientras caminaba hacia mi. 


—Pues no sé. Pasó algo raro. 


—Te vez pálido.


En eso mi hija se me acerço y me tocó el brazo. 


—Papi estás frío. Vente a sentar. 


Me acompañaron a la sala y me senté. 


—No se como decirles esto pero acabo de ver algo raro.


Les conté sobre las luces apagándose solas y los switches. 


—¡Wow! — Dijo mi esposa. 


Mi hija frunció el entrecejo. —Ay papi yo no sé. Creo que debemos traer al pastor de la iglesia a que ore por la casa. 


La miré raro. Yo no quería traer al pastor para que orara por mi casa. Debía haber una explicación para aquello. Pero lo cierto es que mientras ellás estuvieron allí no pasó nada. 


Al otro día me levanté a las 5 AM como de costumbre y caminé a tientas para el baño. Entonces la luz se prendió justo cuando puse el pie en la puerta. 


—¡Aaaay! — Fue lo único que salió de mi boca porque el susto me paralizó. 


Mi esposa salió corriendo del cuarto y me encontró en el piso temblando. 


—¿Que te pasó? 


En eso mi hija también llegó. 


—¡Papi...hay agua en el piso! ¿Te resbalaste?


No era agua. El susto que me dió me hizo que me orinara sin poder controlarme. 


Señalé hacia el baño con la mano temblorosa. 


—¿Qué pasó? — Preguntó mi esposa. 


—La luz...se prendió sola antes de yo entrar. 


Mi hija se llevó la mano al pecho y dio un suspiro de susto. 


—OK Papi. Hoy llamo al pastor y van a orar por esta casa porque esto no puede seguir pasando. 


Yo no estaba ya muy activo en la iglesia. Llevaba meses sin ir pero no lo vi como una mala idea. 


Entré al baño. Me bañé. Me vestí. Salí a desayunar a la cocina. Tomé mis llaves y me fui a trabajar como siempre. Mi esposa iba a llevar a la nena a la escuela ese día. 


Llegué a casa ese día primero que mi esposa. Mi hija debía estar en casa porque ella salía de la escuela a las 3 y la vecina casi siempre la traía pero no escuché nada de música como siempre así que de seguro no estaba. 


Me paré frente a la puerta un rato con las llaves en la mano sin saber que hacer. Finalmente metí la llave en la cerradura y abrí. Entré a la casa mirando a izquierda y derecha y prendí la luz de  la sala. Me temblaron un poco las manos pero seguí caminando al cuarto. En todo momento me quedé esperando a que se prendiera una luz sola pero no pasó nada. 


Cuando fui al baño también fui con el mismo miedo. Prendí la luz y nada. 


Me metí a bañar y a cada rato miraba el switch para ver si pasaba algo pero no pasó nada. 


Escuché el carro de mi esposa llegando y respiré de alivio. 


Esa noche no hubo nada raro con las luces ni nada. De hecho no  pasó nada en la semana. Entonces llegó el sábado. 


Me levanté un poco más tarde y mi esposa se levantó al mismo tiempo. De momento el cuarto se llenó de luz. La luz se había prendido sola. 


El corazón me dió un salto y rapidamente miré a mi esposa que me estaba mirando con los ojos bien abiertos. Pero no grité ni nada. Nos quedamos en silenco mirándonos y mirando el switch que estaba levantado. 


—Esto está bien raro.— Dijo ella. 


—¿Raro? — Dije mientras salía caminando hacia el baño.


Yo tenía el pulso acelerado. En eso escuchamos un grito del cuarto de la nena. 


Salimos corriendo y al llegar la luz estaba prendida. 


—¡Papi! ¡Mami! LA LUZ SE PRENDIÓ SOLA. 


Respiré hondo. 


—Llama al pastor ese a ver si ora y lo que sea que está prendiendo y apagando luces aquí se va. 


Pasamos el resto del día hablando del asunto de las luces y el pastor llegó como a eso de la 1 de la tarde. Le explicamos lo que pasó y sacó una botella de aceite ungido y comenzó a untarlo en los switches de luz y oraba diciendo "Todo lo que no sea de Cristo salga fuera de aquí". 


Al final hizo una oración con nosotros en la sala y se fue. El resto del día pasó sin incidentes. 


Estaba en el laundry echando ropa a lavar a eso de las 4 cuando de momento la luz se prendió sola. Me dió un sobresalto y casi grito pero me contuve y seguí echando ropa. Por lo visto la oración del pastor no hizo mucho. 


Esa noche hablé con mi esposa y mi hija y notamos algo. Las luces se estaban prendiendo cuando entrábamos a un lugar o cuando estábamos haciendo algo que necesitaba iluminación. 


—¿Y si es un...fantasma que nos quiere ayudar con las luces? 


Ellas se echaron a reir.  


—Piénsenlo. Lo único que está pasando son luces que se prenden y apagan. No estamos escuchando ruidos o viendo cosas.


—¡Verdad es!—Dijo mi hija. 


Entonces dije en voz alta mirando al techo: "Apaga la luz de la cocina". 


Miramos la cocina y la luz seguía prendida. Pasaron unos siete segundos. Entonces se apagó sola.  


Mi esposa y mi hija dieron un grito de susto. A mi se me pararon los pelos de todo el cuerpo y me dio escalofrío. 


Entonces dije: "Préndela otra vez".


La luz se prendió. Nuestro ojos estaban tan abiertos que casi se nos salían de la cara. El nerviosismo nos hizo reír. Pero yo quería seguir experimentando. 


Caminamos a la marquesina y cuando puse el pie en el marco la luz se prendió sola. Nos miramos todos asombrados. 


Mi hija me miró y dijo: "Deja ir al cuarto a ver algo." 


Se fue sola y de momento escuchamos que dijo desde allá: "La luz se prendió sola." 


Regresamos a la sala y cuando nos sentamos la luz de la marquesina se apagó y la del cuarto de mi hija también. 


Aquello era lo más raro del mundo. Si era un fantasma era un fantasma que prendía y apagaba luces. 


Me paré frente a mi esposa y mi hija. 


—Mis amores yo no sé ustedes pero creo que lo que sea que está prendiendo y apagando luces no se va a ir. La oración del pastor no lo ahuyentó y no veo que esté haciendo daño. 


—Bueno. Ahora si nos olvidamos de apagar la luz tenemos quién lo haga por nosotros.—Dijo mi esposa. 


—Se acabaron los regaños. —Dijo mi hija.


Nos echamos a reir. 


Con el tiempo las luces siguieron prendiéndose solas cuando entrábamos a algún cuarto y se apagaban cuando salíamos. Algo raro sucedió y era que solo se apagaban y prendían cuando estábamos nosotros. Si había alguien de visita no sucedía. 


Al final aceptamos que era un fantasma y como se pasaba prendiendo y apagando luces la nombramos "Luzy". 


Han pasado cinco años desde que aquello comenzó y ya estamos acostumbrados a que Luzy maneje las luces de la casa. Hace tiempo que no toco un switch. 




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