La noche del quinceañeros habría llegado y todos estaban en el local. Sylvia se veía radiante y su pelo encaracolado brilllaba con todos los productos que usaron. La habían maquillado levemente. Ella aún no había llegado al local en donde estaba la gente de las dos familias y los amigos de Sylvía. Todos estaban allí incluyendo sus dos abuelas Silvia y Roberta mejor conocida como “Tati la Espiritista” o para sus amigos y familiares “Tati”. Todos sentían el ambiente de tensión en el aire con aquellas dos rivales en el local. Tati nunca superó que le pusieran el nombre de la otra abuela a su nieta. Si al menos su hijo le hubiera puesto un segundo nombre como “Roberta” pero solo le pusieron Sylvia y para que no se pareciera al de su abuela materna le cambiaron la primera “i” por una “y”. El segundo nombre “María” sonaba bonito pero ella hubiera preferido otro. Pero era su nieta y no importa como se llamara ella la amaba. La había visto crecer y convertirse en una señorita. Los p...